¿Y si os digo que Grant Morrison, junto a Alan Moore, es mi guionista de cómics favorito?
¿Y si os digo que Los Invisibles es mi cómic favorito junto con Watchmen?
¿Es tan bueno? Pues, mira, puede que incluso mejor.
Watchmen es un objeto de precisión que Moore iba improvisando y al que daba coherencia con su prodigioso dominio del medio e imaginación. Los Invisibles tiene la misma coherencia que el cómic dibujado por Dave Gibbons, pero con una considerable diferencia: Watchmen tenía 12 números, Los Invisibles tiene casi 60. Mantener el nivel de ideas, de conexiones, una arquitectura impresionante durante esa extensión solo puede calificarse como excepcional.
El cómic sigue las aventuras de King Mob y un grupo de rebeldes que luchan contra las fuerzas del orden que intentan que la realidad sea rígida e inalterable, imponiéndola con rigor sobre los billones de personas que habitan el planeta. Otras dimensiones, viajes en el tiempo, espionaje existencial, guiños a la cultura popular... Los Invisibles lo tiene TODO, TODO, TODO. Si bien es cierto que es una lectura algo complicada, en todo caso recompensa mucho, muchísimo y no se parece a ningún otro tebeo que hayas leído.
Si una cosa se le puede criticar a esta sensacional serie es el apartado artístico. Si bien es cierto que tiene dibujantes buenos, uno desearía que no hubiera el desfile de los mismos que se produce durante toda la historia. Un Chris Weston o un Phil Jiménez encargándose de toda la obra hubiera sido genial.
Con todo, es un cómic más que recomendado, de los mejores que he leído y que no os dejará indiferentes. Y si os gusta, os entusiasmará.
Jaume Albertí
